martes, 8 de septiembre de 2015

La Emperatriz de los Étereos by Laura Gallego



Cuentan que, más allá de los Montes de Hielo, más allá de la Ciudad de Cristal, habita la Emperatriz en un deslumbrante palacio….
Bipa no cree en los cuentos de hadas. No le interesa lo que pueda haber más allá de las Cuevas donde habita su gente. Pero cuando su amigo Aer, fascinado por la leyenda de la mítica Emperatriz, parte en un viaje hacia una muerte segura, Bipa irá a buscarlo, arriesgando su propia vida en un mundo de hielo bañado por la luz de la estrella azul, persiguiendo algo que puede no ser más que una quimera. ¿Existe de veras el Reino Etéreo? ¿Existe algo más allá de la confortable seguridad de las Cuevas? ¿O, por el contrario, no hay más que frío, muerte y oscuridad?


A pesar de mi recelo al coger el libro, debo decir que me a sorprendido mucho. No había leído ningún otro libro de Laura Gallego y a pesar de la insistencia de mi mejor amiga no sabia que esperar. Pensaba que seria un libro infantil y lento, ya que la portada me parecía demasiado juvenil. Y debo admitir, que estaba totalmente equivocada. A sido una lectura ágil y ligera, que me enganchó desde el primer capitulo (las peleas entre niños siempre son entrañables).
La historia empieza con Bipa de niña, una pequeña luchadora, sin pelos en la lengua y bien hecha y derecha. Aer es todo lo contario: solitario, soñador y aventurero. Y cuando se ponen a discutir sobre el Reino de la Emperatriz, no vuelven a hablarse hasta que son mayores.
Tengo que estar a favor de Bipa, ya que es la voz de la razón, pero no puedo parar de admirar e incluso de encontrarme fascinada por la fe y la esperanza de Aer en que su padre siguiera vivo en el helado exterior y en su espíritu viajero.

 "(...) La esperanza podía llegar a ser cruel, oh, sí, terriblemente cruel... Podía convertir a una muchacha  enamorada en una mujer triste y débil, perdida en sus ensoñaciones y en recuerdos de un tiempo que no volvería. La esperanza podía trastornar a una persona hasta hacerle rozar la locura." 

En cuanto Bipa emprende el viaje, ya se ven sus motivos ocultosretice: su (predecible) enamoramiento por Aer. Que fuera tan predecible, aunque la protagonista lo negara inútilmente, hace que la trama del libro también lo sea. O al menos al principio.
Gèlida (la perra de hielo)
Obviamente no esperaba todo lo de los opacos, pálidos, translúcidos, transparentes, invisibles y finalmente etéreos. Eso fue totalmente una sorpresa. Me parece original y hace que la historia sea interesante. Que no es porque por si sola no lo fuera (chico se marcha y chica va en su busca, se confiesan su eterno amor y fin), pero definitivamente podríamos decir que es un clásico, no un problema, si eres un romántico amante de los clichés como yo.
Los personaje secundarios también me han gustado (básicamente Lumen, Esme y Nevado y dos de ellos no están exactamente vivos). Odie a Gélida y a Lux, y ante todo, me sentí apenada por los pobres seguidores de la Estrella. (Ahí un claro ejemplo de nuestra sociedad, dejándonos llevar por la codicia, perdemos nuestra personalidad y capacidad de pensar, hasta que, totalmente despojados de voluntad nos devoran enteros).

''¡La eternidad! ¿De qué te sirve la eternidad si para ello has de renunciar a la vida?'

Los (desafortunados) viajeros eran atraídos por su brillo hipnotizador. La verdad es que al principio Bipa me parecía un poco inflexible, sin querer escuchar las explicaciones sobre la majestuosidad de la Emperatriz o su pureza. Pero a medida que avanza el libro, me fui dando cuenta de que su reticencia no era para nada infundada.
También me encantan las descripciones, como Laura Gallego hace de las montañas nevadas y de el suave reflejo azulado un espectáculo bello y mortífero al mismo tiempo.Otra aspecto que me atrae de la trama es la veneración por la vida y la naturaleza que el pueblo de las Cavernas tiene.
En este libro, Laura nos enseña el poder de la vida y la limitación de la eternidad (irónico, lo sé). Como estar vivo no es una limitación, ni algo horrible, como todo sufrimiento vale la pena:
-Vivir la vida-dijo-, eso no tiene precio. Quien no haya pasado nunca frío no apreciará el valor de una hoguera. Quien no haya llorado no disfrutará de los momentos de risas. Quien no haya pasado hambre no valorará un plato de estofado caliente. Quien no conozca la muerte no sentirá amor por la vida. Esto es lo que Maga me enseñó.


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